¿Por qué hacer una sesión Newborn?
Los primeros días de tu bebé son únicos, irrepetibles y llenos de magia. Todo es nuevo: sus gestos, su olor, su forma de dormir… Esa ternura solo dura unas pocas semanas, y pasa más rápido de lo que imaginamos.
Hacer una sesión Newborn es una forma preciosa de conservar ese momento para siempre. Es crear un recuerdo que podrás mirar una y otra vez, que podrás enseñar con orgullo y emoción cuando tu hijo crezca.
Ver a tu bebé tan pequeñito en sus primeros días de vida, solo o acompañado de vosotros, sus padres, o de sus hermanos, es algo que emociona siempre. Es congelar el tiempo, para que nunca se pierda la dulzura de esos instantes.
Mi estilo y como trabajo
Cada sesión Newborn es única. Me gusta crear ambientes distintos, por eso cambio los decorados y preparo cada escenario con mimo, según el estilo y la energía que quiero transmitir.
Trabajo con flash para poder controlar la luz con precisión, desde escenas más suaves y cálidas hasta otras más contrastadas, en contraluz o con fondo negro. Me encanta jugar con la luz para resaltar la delicadeza de tu bebé y crear imágenes que emocionen de verdad.
Tengo todo lo necesario en el estudio: ropa, mantas, accesorios… No tenéis que traer nada. Solo venir, relajaros y disfrutar del momento.
¿Cómo reservo mi sesión Newborn?
- Cuéntame tu fecha prevista de parto. Así puedo reservar un hueco aproximado en mi agenda para esos días tan especiales.
- Haz tu reserva con una señal. Esto garantiza tu plaza en los días ideales para fotografiar a tu bebé.
- Te enviaré una guía con todas las indicaciones. Así tendréis todo claro y no se os olvidará nada.
- Avísame cuando estéis en el hospital. En cuanto nazca el bebé, me llamáis y confirmamos la fecha exacta. La sesión se realiza entre los 6 y 10 días de vida, que es el momento perfecto.