Cuando tu bebé empieza a sentarse, a reírse, a descubrir el mundo con esos ojitos curiosos… empieza también una etapa maravillosa para fotografiar.
Las sesiones infantiles son ideales a partir de los 7-8 meses, cuando ya se mantienen sentados por sí solos. Es un momento en el que se sienten más seguros, disfrutan más del entorno y nos regalan expresiones espontáneas, miradas divertidas y gestos que no se repiten.
Estas sesiones pueden hacerse en estudio o en exterior. Yo me encargo de todo el atrezzo: desde banquitos de madera hasta cajitas o decorados especiales para cada edad. No necesitáis traer nada, solo venir y disfrutar.
Podemos incluir también fotos con mamá, papá o hermanos, creando recuerdos de familia que os emocionarán siempre.
¿Cuándo reservar?
Para aseguraros disponibilidad y poder elegir el día que mejor os venga, os recomiendo reservar con 2-3 meses de antelación.